
Después de Bruselas, la ciudad de Brujas (Brugge en idioma flamenco) es indudablemente uno de los destinos turísticos más populares de Bélgica; tiene el aspecto de una típica ciudad medieval y sus antiguas calles son flanqueadas por pintorescos canales (así que es definida la Venecia del Norte) y circundados por edificios muy elegantes y bien guardados gracias también a los pocos daños sufridos durante las guerras mundiales. La ciudad en efecto tiene mucho a su “medievalidad” y a sus antiguas calles tanto que el tráfico está muy reducido y hasta los tableros publicitarios casi son una rareza!

Aunque los orígenes de Brujas se remontan alrededor del siglo IX, cuando el primer burgo nació alrededor de una fortaleza con el objetivo de defender la costa de las invasiones vikingas primero y francesas luego, su verdadero desarrollo se tuvo alrededor de los siglos XIV y XV cuando la ciudad conoció su máximo resplandor económico en cuanto fue uno de los más importantes centros para el comercio de los tejidos.

Hoy toda la belleza de esta ciudad, con su estupendo casco antiguo, sus antiguas calles adoquinadas con guijarros, todos los edificios y las iglesias medievales de veras bien guardadas, se debe a aquel período de riqueza durante el que los ricos mercaderes vertieron su dinero para la construcción y el embellecimiento de la entera ciudad tanto de hacerla convertir en la Maravilla del Norte Europa.

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